El perrito mitad chiste mitad hombre mítico esperpento mini proyecto de cobarde autodidacta saltimbanqui empedernido piso rodilla piso rodilla tan simpático tan patético tan caniche tan amoroso tan insufrible tan perrito él siempre rebotando contra la falda eyectándose hacia una mano un poco más alta inaprehensible prototipo de techito salvador nunca una caricia nunca un lenguetazo menos la baba que la propia naturaleza en apenas segundos ordenaría huntar en esa palma fin del sueño fin de la promesa.
La mano calma pendulando la nada remando el aire con dedos adormecidos prototipo autoproclamado de falanges independientes germinación en frasco de brotes enanos buscando la nada con precisión obscena la mano megamonumento a la elevación simulacro prénsil pavor retráctil tan amorosa tan suave tan fría tan extorsiva tan alcanzable tan mano ella siempre a punto de estar pura promesa puro futuro.
El scrabell es infinito. Arma “mano” arma “perrito” pero las letras nunca se cruzan. No existe tabla ni desempate. El juego está tan mal hecho que da gusto. Los que lo practican, dicen, podrían pasar la vida entera jugándolo.
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