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Espera

Bueno dale, te espero.
Vos andá que yo te espero.
Me quedó acá metido en la cama.
Así está bien calentita cuando volvés.
Te puedo esperar con el desayuno listo.
O con el almuerzo, si te demorás un poco.

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¿Me entendés?

(Diálogo sincero para leer en voz alta con tono explicativo razonable convincente)

Yo no te quiero cambiar. Te quiero cambiar.
No quiero que hagas lo que necesito. Quiero que hagas lo que yo necesito.
Tampoco quiero que digas lo que yo quiero escuchar. Quiero que digas lo que quiero escuchar.

Yo quiero que seas como sos, te quiero cambiar.
No se, que hagas lo que tengas ganas de hacer, lo que yo necesito.
Que digas lo que sentís, lo que yo quiero escuchar.

Me entendés mi amor? Eso quiero

Relato moderno

El perrito mitad chiste mitad hombre mítico esperpento mini proyecto de cobarde autodidacta saltimbanqui empedernido piso rodilla piso rodilla tan simpático tan patético tan caniche tan amoroso tan insufrible tan perrito él siempre rebotando contra la falda eyectándose hacia una mano un poco más alta inaprehensible prototipo de techito salvador nunca una caricia nunca un lenguetazo menos la baba que la propia naturaleza en apenas segundos ordenaría huntar en esa palma fin del sueño fin de la promesa.


La mano calma pendulando la nada remando el aire con dedos adormecidos prototipo autoproclamado de falanges independientes germinación en frasco de brotes enanos buscando la nada con precisión obscena la mano megamonumento a la elevación simulacro prénsil pavor retráctil tan amorosa tan suave tan fría tan extorsiva tan alcanzable tan mano ella siempre a punto de estar pura promesa puro futuro.

El scrabell es infinito. Arma “mano” arma “perrito” pero las letras nunca se cruzan. No existe tabla ni desempate. El juego está tan mal hecho que da gusto. Los que lo practican, dicen, podrían pasar la vida entera jugándolo.

Inmersión

Cuando tenía tu pelo entre mis dedos decía mi pie en tu entrepierna cuando me mirabas como si quisieras darme todo como pidiendo perdón porque todo era insuficiente y no sabías si sonreir o llorar porque cómo aceptar la desintegración el cuerpo a punto de rendirse la fuga precipitada de moléculas aceptar que uno ya no es ni se pertenece que no hay más nombre tiempo ni lugar que aquel que está sucediendo y es tan real que puede escribirse con los dedos en el entrecejo principio y fin cuando tenía tu pelo entre mis dedos diría y tus ojos de mirada final y era el dueño del instante en el que quise haber muerto.

Sistema

Play.

El kioto suena y no se pregunta porqué.
El rol de palta y filadelfia se acabó.
El miso está un poco ácido pero el tofu sabe bien.
La cerveza sí que está fría.

La luz del grabador sigue verde.
Se esfuerza para no reconocer la voz.
El que habla como si lo conociera,
no quiere ser él.

La cerveza sí que está fría. Dirá.
Y esa voz es tan familiar.
Necesita escucharla nuevamente.
Por eso la leve presión sobre la tecla.

Rewind.

Corazoncito

Lo que se va también es lo que llega.
Como tus manos, que se acercan
y ya no están.

Qué debería sentir?
El roce suave de los dedos?
Su ausencia?

Si no hay más que un músculo bombeando,
tuntun tuntun.

Masterplan

La nanomisión la ínfima parte de esta historia nombre apellido y tumba el leve hamacar de mi improbable presencia la risa o el llanto toda esta gran broma si no tengo fé ni razón sino hay punto ni línea y todo cabe en una promesa en una gran obra en la que mi nombre es preservación mi nombre es milagro aunque podría ser culpa o desazón así yo justificaría cada segundo de mi existencia trabajando la grieta por donde expía el drenaje universal.

Degradación

El aburrido monólogo sobre las desgracias de un amor otra vez la espera donde los minutos volaban con tu nombre sobre los labios entre los dedos no queda más que un recuerdo devastado un guión tan absurdo una lista de preguntas tan mediocres que ni siquiera merecen formularse pero quién puede renunciar al morbo a pedir al menos una explicación no se por ejemplo porqué ya no son tus letras en las comisuras de mis labios y esta madrugada se volvió tan agobiante.

Aspiración

Así de simples las cosas porque cuando se ama se ama y cuando se deja de amar se deja de amar y todo el alboroto alrededor no debería entrar en esa categoría sí unos cuantos peldaños más abajo la culpa el miedo la pena la compasión esa ilusión de un día de un amor posible porque alguien tuvo la genial idea de que en ese lago se vería muy bien una pareja de cisnes o de patos no importaba mientras fuera una pareja o porque el sol brillaba y segundos después la lluvia abría pequeños círculos en el agua donde cabía la secreta esperanza de tener siquiera una leve similitud con el hombre que miraba como sus hijos sentados a cada extremo de la tabla de madera subían bajaban alternadamente combinaban gritos exaltación carcajadas y la mujer a su lado dejaba por un momento el diario levantaba la vista miraba a su alrededor y sonreía porque todo estaba en su lugar justo allí donde un día lo había imaginado incluso con ese mismo sol que ahora los iluminaba y los volvía aún más resplandecientes o que le pegaba directo en los ojos obligándola a improvisar con la mano una viscera a fruncir el ceño nunca por capricho sino para confirmar que aquello no era un sueño que era tan real acaso el punto más alto en la escala de su felicidad o el instante en el que se consagró el principio de tamaña confusión. Uno sólo anhela ser algo.

Ausencia

La gota que ahora estalla en el asfalto no traerá tu nombre ni tu imagen menos tu presencia su repicar en la ventana el cielo que se cae o la rama que crepita tampoco lo traerá la humedad ni este viento ni estos truenos ni las ruedas que lamen el asfalto empapado ni los perros que ladran sin saber porqué.

Tú que a nada respondes ni al grito de las letras que se unen para doler esta ausencia infinita.

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